Sin lugar a dudas el paradigma
sociocultural planteado por Vygotsky en las primeras décadas del siglo XX y que
define el aprendizaje como un producto de la participación social vinculado al
uso de herramientas culturales; Fernández Cárdenas (2009); constituye un escenario en el que logran
mediar perfectamente la tecnología y la pedagogía; pues estos dos grandes
universos que parecen tan distantes, encuentran afinidad a través del lenguaje
y la didáctica.
Para Vygotsky los procesos de
desarrollo cognoscitivos se dan como una función social mediados por el
lenguaje; Vygotsky (1986-1987); de esta manera todas las interacciones que se
suscitan en la relación del docente, el dicente y el conocimiento para el
desarrollo pedagógico, tienen una importante tendencia sociocultural.
Teniendo como precedente que se
reconoce el impacto favorable del paradigma sociocultural en el ejercicio
pedagógico mediado por la tecnología digital analicemos cómo se logra la
planeación y evaluación de las propuestas didácticas y cómo éste ejercicio debe
ir permeando poco a poco el currículo y los proyectos educativos
institucionales al igual que sus planes de desarrollo.
En el proceso de enseñanza y aprendizaje se hace inminente el establecimiento de estrategias que permitan a los sujetos acercarse de manera activa al objeto de conocimiento, analizarlo, comprenderlo y finalmente significarlo para lograr apropiarlo y emplearlo en diferentes contextos; ese proceso no es nada sencillo y solo se logra cuando el ejercicio didáctico es exitoso. El paradigma sociocultural aporta a esta tarea la mirada social de los sujetos y la importancia de las construcciones que logra, al poner los saberes en interrelación con otros más experimentados para luego aprehenderlos. Vygotsky propuso la zona de desarrollo próximo, Vygotsky (1978), como el ejercicio que le permite a un sujeto aprender de la experiencia de otros u otro más competente.
Desde esta premisa las acciones
educativas deben propiciar el intercambio de saberes, el apoyo mutuo, el
trabajo colaborativo y eso se logra con el establecimiento de comunidades de
práctica; Wenger hace clara referencia a
las amplias oportunidades de las comunidades de práctica para cualificar los
procesos de enseñanza y aprendizaje, resaltando que en ellas se desarrolla un
compromiso mutuo que está ligado al objeto de conocimiento o de práctica; se
negocian los roles y las responsabilidades y finalmente pero no menos
importante se intercambian experiencias, conocimientos, logros, recursos,
estrategias y resultados. Wenger (2001).
Otro aspecto determinante es el uso de artefactos culturales en este caso la tecnología y puntualmente Objetos Digitales de Aprendizaje; pues con ellos se impulsa y favorece el desarrollo de competencias para el aprovechamiento de las TIC en los procesos de enseñanza y aprendizaje y a su vez se reconoce al estudiante como productor de conocimiento; Barrio (2007).
Hasta aquí es evidente la relación e influencia del paradigma en el proceso educativo y considero que eso es lo más
importante pues si bien actualmente las relaciones didácticas pueden estar
mediadas por la tecnología; su uso no garantiza todo el ejercicio que ya hemos
mencionado. Es necesario comprender que
las TIC son un medio y no un fin en sí mismas, retomando a Wertsch, quien
afirma que los artefactos culturales por sí solos no pueden hacer nada y solo
tiene impacto cuando son usados por agentes; Wertsch (1998); y que por tanto es
indispensable la claridad pedagógica y didáctica de quien las emplea para de
esa manera orientar los logros de aprendizaje.
No podemos desconocer de ninguna manera
que las tecnologías y los objetos digitales han contribuido enormemente a
ampliar el abanico de recursos didácticos pero de nada sirven cuando previo a
su uso no se han hecho los análisis concretos del impacto y de la riqueza
multidimensional que aportará al estudiante.
Definir una comunidad de práctica y establecer
un sitio en la web para los intercambios virtuales o emplear diversos Recursos
Digitales de Aprendizaje no garantiza que los estudiantes se apropien de los
saberes y esta es la premisa del proceso evaluativo; pues no se pueden
establecer criterios que midan solamente la cantidad de herramientas de la web
2.0 empleadas, la cantidad de entradas a la plataforma de la comunidad de
práctica o la cantidad de información que subió a este espacio; lo realmente
importante es cómo la relación didáctica se enriqueció, se fortaleció se hizo
más robusta al contar con este tipo de mediaciones y cómo los estudiantes y los
profesores se sienten mucho más conectados con el conocimiento.
En diferentes ocasiones he hecho
referencia a la necesidad de transformación de los currículos institucionales
pero no solamente porque en sus apartes deba evidenciarse el uso de las TIC,
sino porque los currículos no pueden ser
estáticos, deben movilizarse permanentemente para responder a las demandas de
la sociedad y por supuesto de los sujetos que transitan en ellos; actualmente
se requiere una movilización curricular que reconozca que los estudiantes y la
sociedad tiene otros intereses y otras expectativas educativas.
Es claro que no todas las instituciones educativas o cada una de las prácticas y discursos deban estar suscritos específicamente al planteamiento sociocultural de Vygotsky; pero si es claro por un lado que los seres humanos somos seres sociales por naturaleza y que nuestra principal herramienta de interacción es el lenguaje y por otro que la actual sociedad del conocimiento propicia, facilita y casi que se mueve a través de las redes, de las comunidades y todas ellas interactuando a través del lenguaje digital; por tanto los profesores, las instituciones y sus políticas no pueden estar lejanas o ciegas a esta realidad; deben favorecer estrategias que la impulsen y que a través de ellas se logren los procesos educativos de calidad que tanto anhelamos.
Referencias:
Fernández Cárdenas (2009), Educación y Tecnología, Comité Regional norte de cooperación con la UNESCO, Universidad Autónoma de Nuevo León, México, 2009.
Vygotsky, L. S. (1986), “Thought and Language”, en A. Kozulin (ed.), Cambridge, MIT Press.
Vygotsky, L. S. (1987), “Thinking and Speech” (traducción de S. Sochinenii), en R. W. Rieber y A.S. Carton (eds.), Problems of General Psychology (The Collected Works of L. S. Vygotsky, vol. 1), Nueva York, Plenum, pp. 39-285.
Wenger (2001), Comunidades de práctica: aprendizaje, significado e identidad; Paidós.
Barrio (2007), Acciones de diseño y desarrollo de Objetos Educativos Digitales: programas institucionales; Revista de universidad y sociedad del conocimiento, UOC.
Wertsch (1998), Tendencias actuales de la teoría sociocultural y de la actividad, Paidos, 2003.
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